jueves, 23 de agosto de 2012

Asturias, Paraíso Natural: IX. Ultreia et Suseia.

Martes, 21 de agosto.

Tengo nuevos vecinos. El techo sigue pareciendo que se va a caer, pero esta vez es diferente. Son un matrimonio mayor, pero cariñosos entre ellos e incluso juguetones. Ayer, él, hablaba por teléfono con el que debe ser uno de los hijos. Para mi que se han escapado de casa y han dejado a los críos para que se las campaneen a sus anchas.

Hablan bajito, pisan con cuidado pero también se les caen las llaves. No obstante, esa actitud hace que me caigan de maravilla. Son atentos el uno con el otro. Les echaré de menos. Me voy de La Covarada. Me voy de La Pereda. Me voy de Llanes.

* * *

El peligro que tiene el Norte es que te traen el puchero cuando pides de cuchara y claro, al llegar el segundo plato te arrepientes de los 3 de fabes pintas con arroz que te has comido antes. Estoy en Cadavedo, en el Mesón La Granda, comiendo de menú. Y esto está de escándalo. Voy camino de... hacia... el Oeste. He pasado por Cudillero para ver si podía comer allí, pero casi no he podido entrar en el pueblo de la cantidad de gente que había. En Luarca, ¿dices? Igual.

Playa de Cadavedo.

* * * 

Son las 19:00 y sigo sin alojamiento. Está todo hasta arriba. "Noes" por doquier y caras de "tustastonto, venir sin reservar en pleno agosto". En fin. La aventura es la aventura. De camino he pasado por unas carreteras increíblemente preciosas y verdes, superverdes. Me daba la impresión de que de un momento a otro iba a salir de entre la maleza William Wallace blandiendo la espada y gritando "¡¡HIJOS DE ESCOCIAAAA!!" (aunque supongo que llevar la BSO de Braveheart en el coche ha tenido algo que ver... jeje).

¿Frejulfe? Estoy en... ¿Frejulfe? ¡¡Hoooottttia, aquí he estado yo con mi hermano, allá por el año 2002, cuando estuvimos en Casa Suquín!! Anda, pues voy a llamar para ver si tiene habitaciones.

"Casa Suquín, buenas tardes. Soy Alberto. Pues no, no tenemos pero toma este teléfono que lo mismo ahí sí tienen. ¡Ah, que ya habías estado aquí y por eso nos llamabas! Pues muchas gracias por confiar de nuevo en nosotros. Y siento no tener alojamiento. De todas formas, si no consigues en este teléfono, toma este otro. Y si tampoco, me vuelves a llamar y seguimos buscando".

La amabilidad de este buen tipo es... una joya. 

Y aquí estoy, en Villa Auristela, un edificio indiano construido en 1910. Tela. Resulta que El Camino de Santiago pasa por la puerta de la casa y, por lo que se ve, entre que el edificio es emblemático y El Camino es Patrimonio de la Humanidad, no pueden hacer (o sí, pero con un montón de inconvenientes) todas las reformas que quisieran hacer en la casa. Para empezar, insonorizar las habitaciones. Tiene techos de madera, con el consiguiente ruido de... pisadas, caer de llaves y zarandajas variadas a las que he estado sometido estos últimos días. No obstante, muy amablemente, la señora me pone en sobreaviso y me pide por favor -como a todos y cada unos de sus inquilinos- que se haga el menor ruido posible. Me enseña 2 habitaciones: una en la parte de abajo de la casa y otra en la parte de arriba. Y me quedo con... ;-)
 
* * *

No es por hacer apología del alcoholismo, pero no me extraña que la gente se ponga piripi. Me acabo de apretar yo solito una botella de La Val (2011), albariño, frío, rico, que entra que no veas, y estoy más contento que unas castañuelas. ¡Hics!

Sopa de pescado y merluza a la sidra. Rico; y riquísimo. Estoy que reviento. Dodo el bundo be barece baravilloso y veo bodoso allí ande intento enfocar. Imbosible... ¿Y ahora? Paseo pa bajá la tontá. Hoy ha sido 'El Homenaje', aquí, en Puerto de Vega, en el restaurante sidrería Jorge. El poleo quema, pero no siento dolor... ¡Hics!

Mañana... espero que sea lo que sea, menos resaca.

A más ver.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Asturias, Paraíso Natural: VIII. El día tontuco.

Lunes, 20 de agosto.

Hoy ha sido un día muy tonto. Tenia previsto salir de La Covarada, pero me he levantado perezoso y he preguntado si la habitación estaba libre durante 1 ó 2 días más. Me han dicho que sí, que no había problema. Vale, me quedo. Al menos, hasta mañana. Es verdad que cuando los vecinos de arriba están es un suplicio, pero si no, la casa es una maravilla.

He cogido los achiperres y me he ido a la playa de la Ballota, conocida ya por estos lares si has leído las entradas anteriores.

Allí me he quedado hasta las 15:00, más o menos. El día se ha puesto gris. Muy gris. Está nublado y, aunque no hace frío, la fealdad del cielo, la muela rota y la incertidumbre de qué hacer (si volver a casa o seguir viaje), se apoderan de mi.

Frente al espejo tengo varias opciones [la bici me mira de soslayo y piensa que estoy loco por hablar con mi "yo-al-otro-lado-del-espejo", como Alicia en el País de las Maravillas]: llamar a la dentista que hace 8 meses me hizo el empaste y que ayer se me cayó, llamar a otro de confianza que me recomendó un gran amigo para que me haga lo que proceda, buscar uno por aquí o buscar uno mañana en donde sea que aterrice. Las 2 primeras opciones me obligan a volver; las otras 2, no.

Entre pitos y flautas no como. Me voy a la casa sobre las 17:00 para ducharme y organizarme. Tengo que pensar.

* * *

"¿Qué tal campeón? ¿Para 1?" Y según voy hacia la mesa, todos los camareros me saludan como si me conocieran de toda la vida.

La cazuelita hoy es diferente, pero igualmente rica. El bonito con tomate, pasable. Todo comido por el lado opuesto al agujero.

Aún no sé que hacer, pero a diferencia de la última vez, ésta sí estoy preocupado.

Me voy a dormir.

Mañana será otro día y será lo que tenga que ser.

A más ver.

Asturias, Paraíso Natural: VII. El Camín Encantau.

Domingo, 19 de agosto.

La Enorme Mano avisadora...
Trasgu de guardia, vigilante.
El Camino Encantado es una belleza de travesía rural de poco más de 9 kms. de distancia que atraviesa aldeas, praus, rius y bosques de eucaliptos. Tiene el caminante la peculiaridad de estar siempre acompañado por estatuas hechas de madera -por el paisano de Ardisana D. Pedro Bueno-, que representan figuras de las leyendas más típicas de las tierras asturianas: el Pataricu, el Diañu Burlón, el Hombre del Saco, la Llavandera, el Busgou...

Estas figuras están escondidas a los lados del camino y, a veces, cuando menos te lo esperas, aparecen ahí, sin más.

* * *
- Papi, ¿mejor ahora sin la mochila? -le pregunta ella.
- Sí hija, mucho mejor. Gracias. ¿Te pesa? ¿Quieres que la lleve yo?
- No, no me pesa. Está bien.
- Pero que cabezota eres, Mara -replica sosegada la madre.
- Di que no hija, que así te vas acostumbrando para cuando yo sea mayor y ya no pueda llevarla...-dice él con tono socarrón.

La Llavandera: si la oyes cantar, corre.
Es una pareja ya entrada en edad. La niña, de unos 8 años, asiática, se nota que adora a sus padres adoptivos. Me encantan estas familias multiculturales. La madre, no obstante, en estado de buena esperanza. El destino provee; y yo, bajo la sombra de un inmenso platanero, al lado de una iglesia y un certero cementerio, sigo hincándole el diente a los 2 sándwiches que me he traído para comer mientras ellos siguen el camino.

Termino el Camín sin novedad en el frente, mi comandante. Y me vuelvo a La Pereda.

* * *

Le he cogido cariño a Casa Canene. Esta noche está mucho menos lleno que los días anteriores. Se nota que han terminado las fiestas.

Navajas frescas a la plancha, de primero. Parrochas, de segundo. Y de postre... ¡¡Alaaaaaa, vaya rubia!! ... tarta de San Marcos.

¡Mier...da!! ¡¡Se me ha saltado un trozo de empaste por culpa de un pedazo de cáscara de navaja!! Diosssss, qué dolor... Espero que esto no me impida seguir mi viaje. Ya veremos mañana. De momento noto un agujero que no mola nada. :-(

Mi última noche en Llanes. O no. Ya veré mañana, pero de momento no sé qué hacer.

El Busgou, Amo y Señor del Bosque.
¿Me tomo un copón en algún sitio?  ¿O no?

Mi mundo es un mundo de dudas.

No. Me retiro. Llanes no es ni la sombra de lo que ha sido estos días. Está... muerto.  ¡Qué fueeeeetee!!

Mañana se supone que hago las maletas y me voy a otro sitio pero...¡bué!

A más ver.

lunes, 20 de agosto de 2012

Asturias, Paraíso Natural: VI. Una de coche.

Sábado, 18 de agosto.

Estoy comiendo en el Bar Casa Xico, fundada en 1904, en un pueblo llamado Mestas, en la carretera LLN-14. He terminado aquí después de un buen periplo en coche:

por la LLN-7, desde La Pereda hasta El Mazuco, pasando al otro lado de la montañota y siguiendo esta misma carretera hasta Cortines, en donde me he desviado para ver Buda y Las Jareras. Luego, he vuelto a la LLN-7 y he seguido hasta La Hueria de Meré, en donde me he desviado hacia el sur por la AS-115. He seguido por ésta hasta que se cruza con la AS-114, que he cogido hacia el Oeste, hacia Cangas de Onís.


Ruta en coche.
He continuado por esta carretera hasta un pueblo llamado Corao; aquí me he vuelto a desviar hacia el norte, por la AS-340, pasando por Labra, Igena y Riensana. Este tramo de carretera es un pasada. Aquí, sí que sí, hay trozos en los que el coche entra justito. En Riensana he cogido la LLN-14, hacia el Este. Y es por esta carretera por la que se entra al Valle de Ardisana.

Hete aquí que son las 15:05. Hora perfecta para comer.

Y paso por Mestas... de Ardisana.
Y al otro lado de la carretera veo sombrillas de color rojo...
Y veo gente que aparca el coche y salen hacia allá...
Y pienso... "debe ser un 'papódromo' (o sea, un sitio de papeo)... Y, ¿por qué no me acerco a mirar?"

Ale, aparcando el coche que es gerundio.

Cuando llegas al restaurante, no hay menú. No hay carta. Hay lo que hay. Y hay "Verdinas con chorizo, morcilla y -creo- un trozo de sebo rebozado". Y de segundo, "Torto con un huevo frito y chorizo" (este artículo me ha gustado, me pinche aquí, plis).

Y allá que voy yo...
- Y ¿qué es un torto, buena señora?
- Puestá claru: una torta d'harina -me responde sonriente la sonrosada paisana. - También tenemus cebolla rellena, si lo prefiere.
- Buenoooo(uuuuu)... -terrible decisión la que debo tomar, mientras salivo. - Este... el torto con todo lo demás -me decanto por el colesterol a tope. Cuando estoy de vacas, estoy de vacas.

Se ve que las señoras que fundaron este bar son famosas por las verdinas que hacen. El restaurante está plagado de cuadros con recortes de la prensa local alabándolas, y ellas posando para los fotógrafos.

¡¡AAAAaaaayyyy, Re-Diossss!! ¡¡Esto está del copón de la baraja!!

¡¡Abuela, estas verdinas están de muerte!!, me dan ganas de gritar en el restaurante.

* * *

Zzz... Zzz... ¡¡Tomb!! ¡¡Tomb!! ¡¡Tomb!! ¿Ein? ¿Cómo? ¿Quéee? ¡¡Tomb!! ¡¡Tomb!! (oigo mientras escribo esto...).

¡¡Oooooópaaaa!! El remanso de paz de la Casa Rural ha desaparecido. Se ha esfumado como se esfuma el efímero arte de los castillos de arena que hacen los niños en la playa. Con la llegada de nuevos inquilinos que han sido alojados en la habitación encima de la mía, la tranquilidad y el sosiego ya no están. Se han ido de paseo. ¡¡Mier...@#¬¬!! ¡¡Cómo odio las casas paradisíacas que, estando en un enclave único, no cuidan esos detalles!! Que digo que una cosa es que se oigan, sin remedio, pisadas, caer de llaves y zarandajas variadas, pero de ahí a que parezca que el techo de la habitación se vaya a caer es otra cosa. Lo siento pero ahí, la casa suspende.

* * *

Reunión de Trasgos.
Después de comer, paso al lado de lo que es el punto de partida del mágico y misterioso 'Camino Encantado' y le hago unas fotos a los tragos tallados en madera que hay en el lugar. Esto promete. ¿Un preludio de lo que podría hacer mañana? ¿Sí? ¿Tal vez? ... ... Ya veremos.

Vuelvo a mi ex-remanso de paz y, aprovechando que hoy sí funciona la red wifi, actualizo el blog.

Salgo a cenar. Al mismo sitio de ayer. Casa Canene mola. Son muy amables y el mismísimo señor Canene ha salido a saludarme con un "¡Qué pasa, campeón! ¿Para 1?" Le sonrío.

Sopa de pescado. Sabrosísima.
Panga con salsa verde. Deliciosa.
Tarta de la abuela. Exquisita.
Mezcla infusiones para ver si mato el  torto y el chorizo de mediodía antes de que se fagociten el pescado.

Y vuelta a la Mansión.

¡¡Pim, pam, pum!! ¡Toc, toc, tocotró! ¡Tomb, tomb! Acaban de llegar los 'silenciosos' vecinos de arriba. Independientemente de que las habitaciones estén mal insonorizadas, estos colegas son de lo menos respetuosos.

¿Y mañana...? ¡PLAS!, oigo de pronto en el piso de arriba. Eso, o ha sido un cachete en el trasero o una bofetada. ¡Ñic, ñic, ñic...! Ha sido un cachete, está claro. Y me pongo la almohada en la cabeza para no oír lo que irremediablemente iba a oír en breve. ¡¡¡... bsssggrrñññrrrrbsssssccc-flop!!!

A más ver.